Punales y Chevrones
“Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos.” De esta manera Shakespeare hablaba acerca de la traición. Quizá Loeb tuviese algo que decir acerca de ella. La cita explica la realidad de Citroën. Los franceses se sabían muy felices cuando ficharon a Ogier. Dos franceses ganando y arrasando en el campeonato del mundo de rallies a los mandos de un coche francés. En aquel momento todo eran sonrisas y parabienes entre los compañeros de equipo.
Hoy Loeb ha explotado. Las duras declaraciones que le ha dirigido a su compañero de equipo han sido una muestra de que; si bien no había mostrado abiertamente su malestar en público, el siete veces campeón del mundo se ha sentido molesto por las declaraciones de Ogier, en las que acusaba al equipo de taponar su progresión o sus posibles victorias para dar a Loeb nuevos trofeos.
En honor a la verdad; Ogier ha explotado por las continuas zancadillas mostradas por su propio equipo. La premisa en la firma del doble chevrón es la misma que se ha tenido desde que Loeb destapó su talento; que gane siempre Sebastien. Esa es una estrategia peligrosa, pues si bien es cierto que así se han ganado siete títulos de campeón del mundo, los compañeros de equipo del de Haguenau han terminado por considerar que la marca les veía como meros títeres. Nunca se les consideró un relevo generacional de Loeb. Por tanto es lógico que los pilotos como Ogier estallen en un mar de declaraciones y feos gestos hacia el equipo y su compañero.
Ogier es un piloto muy rápido en los tramos y muy impetuoso lejos de ellos. Empezó asumiendo su rol en una escuadra que tenía un líder claro. Sin embargo, a medida que avanzaba la temporada los desencuentros se producían, aumentando las rencillas y los reproches hacia quien o quienes dirigían los designios del equipo. De tal manera se produjeron los encontronazos, Ogier llegó a desobedecer algunas órdenes de equipo, lo que ha llevado a la marca del doble chevrón a tener en su seno un problema de incompatibilidad de caracteres. Además de esto el galo decidió establecer negociaciones con Ford que cristalizaron en un acuerdo más o menos tácito. Citroën por supuesto se ha mostrado aliviada y ofendida por el devenir de los sucesos.
Sin embargo, llegados a este punto, nos viene a la memoria el caso de Dani Sordo. Mi paisano acató las órdenes de equipo por injustas que fuesen, cumplió con lo que la marca esperaba del cántabro; y aún así los franceses terminaron pagándole con la moneda del exilio. Expulsaron al cántabro de su seno como si fuera un pañuelo usado que hubiera que desechar, para colocar en su coche a un debutante que estaba realizando unas excelentes actuaciones; Ogier.
Salió mal, y Citroën terminó por echar de menos a ese debutante que simplemente acataba las órdenes esperando que llegase su momento.
Pero el destino es caprichoso y Dani encontró un buen volante en un proyecto de futuro con una marca que era mítica dentro del mundo de los rallies. Mientras, en el box francés los problemas se multiplicaban y hacía aguas un proyecto “nacional”. Por supuesto Citroën no ha dejó pasar la ocasión de presentar a Sordo una oferta para conducir uno de sus coches. El cántabro declinó la oferta como era de esperar, pues además el trato dispensado al español distó muchísimo de ser decoroso. ¿Qué podía esperar una marca que le había tratado como un piloto de tercera? Nadie en su sano juicio hubiera esperado que el cántabro corriese de nuevo al seno del equipo francés. Esta situación la crearon ellos mismos con su trato de favor a un conductor que no ha sabido corresponder.
Por desgracia para el español el panorama no es muy halagüeño. Mini ha declarado que va a haber modificaciones en su proyecto. No podrá correr el campeonato del mundo íntegro; la crisis que azota el planeta y la falta de patrocinadores ha terminado por acortar un proyecto que se preveía largo y colmado de victorias. Aún hay tiempo para que Mini pueda captar algún patrocinador con lo que solventarían los problemas económicos; pero pinta mal.
Por su parte Volkswagen insta a Sordo a que acabe por decidir su futuro. El Polo WRC es un coche que está en ciernes de ser un coche solvente pero para el cántabro sería retroceder y perder todo aquel terreno ganado en Mini. Ambos proyectos tienen un denominador común; son grandes proyectos, ganadores y solventes; pero se encuentran en un estado de desarrollo embrionario. Sordo necesita coches con los que luchar el año que viene por el título, no coches con los que pueda luchar en los años venideros.
Por Pablo Quintana. Sígueme en Twitter como @Pablotana24
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